26 junio a 2 de julio – Ezequiel 6 a 10

¿Qué le ha enseñado sobre Jehová la lectura bíblica de esta semana?

Respuesta 1:

Ezequiel 8:5 nos da una idea muy clara del trato que Jehová da a los seres humanos, allí él le dice al profeta “Sírvete”, algunos biblistas señalan que esta orden denota una petición cortés, también refleja que en vez de ser un Dios brusco, frío o tiránico, él actúa con dulzura y suavidad. Es interesante saber que Jehová al dirigirse a sus siervos les  pide de manera bondadosa las cosas y eso en realidad me reconforta, ya que vivimos en un mundo tan  cruel y desconsiderado

¿Qué otras perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica de esta semana?

Respuesta 1:

Para los siervos fieles de Jehová, los ídolos siempre han sido algo aborrecible. Las Escrituras a menudo se refieren a los dioses falsos y a los ídolos en términos desdeñosos, como algo que carece de valor (1Cr 16:26; Sl 96:5; 97:7), horrible (1Re 15:13; 2Cr 15:16), vergonzoso (Jer 11:13; Os 9:10), detestable (Eze 16:36, 37) y repugnante (Eze 37:23). Con frecuencia se les llama “ídolos estercolizos”, una expresión que traduce el término hebreo guil·lu·lím, emparentado con una palabra que significa “estiércol”. (1Re 14:10; Sof 1:17.) Esta expresión de desprecio, que aparece por primera vez en Levítico 26:30, se puede hallar unas cuarenta veces tan solo en el libro de Ezequiel, empezando en el versículo 4 del capítulo 6.
Merece reseñarse que después del regreso del exilio babilonio, no se hace mención de actos de adoración en lugares altos. Tal y como se había predicho, el resto judío fiel sacó provecho de la amarga experiencia que les tocó vivir y llegó a conocer a Jehová de una manera más plena. (Eze 6:9, 10.) (it-1 págs. 1197-1198)

Respuesta 2:

En 613 a.E.C. Ezequiel habló al país para indicar lo que les sucedería a los habitantes de Judá que practicaban la idolatría. (Ezequiel 6:1-7.) Invasores destrozarían los lugares altos, los estantes de incienso y los altares que se usaban en la adoración falsa. Tan solo la idea de la devastación que causarían el hambre, la peste y la guerra llevaría a uno a gritar (versículo 11): “¡Ay!”, y a enfatizarlo palmoteando con las manos y pateando con el pie. Los cadáveres de los fornicadores espirituales quedarían esparcidos por los lugares altos. Cuando la cristiandad —la Jerusalén antitípica— sufra una destrucción similar, sabrá que la calamidad le viene de Jehová. (Ezequiel 6:8-14.) (w88 15/9 pág. 13 párr. 12 )

Respuesta 3:

El hombre vestido de lino pasó por entre las ruedas del carro celestial para conseguir brasas ardientes. Arrojó las brasas sobre Jerusalén, lo que daba noticia por anticipado de que la destrucción de aquella ciudad sería una expresión de la ira ardiente de Dios. (Ezequiel 10:1-8; Lamentaciones 2:2-4; 4:11.) En los días de Ezequiel, Jehová derramó su cólera mediante los babilonios. (2 Crónicas 36:15-21; Jeremías 25:9-11.) Pero ¿qué sucederá en nuestros días? El antitípico “hombre vestido de lino” esparce el mensaje ardiente de Dios por toda la cristiandad como notificación de que pronto vendrá la cólera divina contra ella y contra lo demás de Babilonia la Grande. Por supuesto, los que rehúsen escuchar al “atalaya” de Jehová no pueden esperar sobrevivir. (Isaías 61:1, 2; Revelación 18:8-10, 20.) (w88 15/9 págs. 14-15 párr. 19)