17 al 23 de abril – Jeremías 25 a 28

¿Qué me enseña sobre Jehová la lectura bíblica de esta semana?

Respuesta 1

Todo el sistema mundial de Satanás, comenzando por la cristiandad, tendrá que beber de la copa de venganza de Jehová. El mandato que recibe Jeremías, recogido en los versículos 27 a 29 del capítulo 25, destaca este punto: “Tienes que decirles: ‘Esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: “Beban y emborráchense y vomiten y caigan de manera que no puedan levantarse a causa de la espada que voy a enviar entre ustedes” [..]  “Beberán sin falta […] No quedarán libres de castigo, porque hay una espada que estoy llamando contra todos los habitantes de la tierra’. ¿Qué me enseña sobre Jehová este pasaje? Durante milenios ha aguantado con paciencia las blasfemias, los vituperios y el odio que han acumulado sobre su santo nombre. Sin embargo, por fin ha llegado el tiempo de contestar la oración que su amado hijo Jesucristo enseñó a sus discípulos cuando estuvo aquí en la Tierra: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra’. (Mateo 6:9, 10.) La voluntad de Jehová es que Jesús sea su espada, el brazo ejecutor de su venganza.

¿Qué otras perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica de esta semana?

Respuesta 1

Durante su vida de profeta, Jeremías aprendió observando cómo actuaron sus contemporáneos en determinadas situaciones. Uno de ellos fue Uriya. Durante el reinado de Jehoiaquim, este profetizó contra Jerusalén y Judá; sin embargo, por temor al rey huyó a Egipto. El monarca mandó a sus hombres que se lo trajeran y se le diera muerte (Jer. 26:20-23). ¿Aprendió Jeremías de lo que le sucedió a Uriya? El hecho de que siguiera advirtiendo a los judíos de la inminente calamidad —incluso en la zona del templo— demuestra que sí. Jeremías no perdió el valor, y Jehová nunca lo abandonó. En el versículo 24 del capítulo 26 leemos “Además, resultó que la mano de Ahiqam hijo de Safán estuvo con Jeremías, para que no fuera dado en la mano del pueblo para que se le diera muerte”, Jehová debió de motivar a Ahiqam, hijo de Safán, para que lo protegiera.