15 al 21 de mayo – Jeremías 39 a 43

¿Qué me enseña sobre Jehová la lectura bíblica de esta semana?

Respuesta 1:

En Jeremías 39: 12 leemos como el rey Nabucodonsor le da órdenes a Nebuzaradán con respecto al trato que debe brindarle a Jeremías “Tómalo y mantén tus propios ojos puestos en él, y no le hagas nada malo”, la referencia marcada con la letra Y nos dirige a Proverbios 16: 7 que dice “Cuando Jehová se complace en los caminos de un hombre, hace que hasta los enemigos mismos de este estén en paz con él.” Esto me enseña de Jehová la gran lealtad que nos muestra cuándo estamos sufriendo persecución u oposición al proveernos siempre un medio de escape o al recibir el ánimo y fortaleza que necesitamos, pero para recibirla debo ser obediente al igual que Jeremías. (2 Samuel 22:26).

¿Qué otras perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica de esta semana?

Respuesta 1:

Los líderes judíos le dijeron a Jeremías: “Antes bien, Baruc hijo de Nerías te está instigando contra nosotros con el propósito de darnos en la mano de los caldeos, para darnos muerte o llevarnos al destierro en Babilonia” Según leemos en Jeremías 43: 3. Esta acusación deja claro que los líderes judíos creían que Baruc ejercía mucha influencia sobre Jeremías, más de la que se esperaría de un simple escriba. ¿Pensaban que se debía al nivel social de Baruc o a su larga amistad con Jeremías? Puede ser, pero sin importar lo que creyeran los líderes judíos, el hecho es que el mensaje realmente provino de Jehová. (w06 15/8 pág. 19)

Respuesta 2:

Después de la destrucción de Jerusalén en 607 a. E.C., algunos hombres de Siquem, Siló y Samaria expresaron su desconsuelo afeitándose la barba, rasgándose las vestiduras y practicándose cortaduras. Estos hombres habían ido con ofrendas incruentas a la casa de Jehová, al parecer con la intención de ofrecerlas en el lugar donde había estado el templo, de acuerdo con lo que se describe en Jeremías 41:5. El que se hicieran cortaduras, práctica terminantemente prohibida por la Ley, muestra que su proceder no estaba por completo en armonía con la ley de Dios. (Le 19:28; 21:5.) (it-1 págs. 284-285)