12 a 18 de junio – Lamentaciones 1 a 5

¿Qué le ha enseñado sobre Jehová la lectura bíblica de esta semana?

Respuesta 1:

De manera simbólica Jerusalén se pregunta si acaso hay dolor como la pena que Dios le ha causado, según leemos en Lamentaciones 1:12-22, añade, él envió fuego que desoló el templo. Los pecados de la ciudad se convirtieron en un yugo, y la sangre fluyó como jugo cuando Dios pisó el “lagar” de ella. Sión extendió las manos con dolor y en súplica, pero no halló consolador, esta lectura me enseña que Jehová es justo al castigar a los malhechores, ya que en su misericordia vez tras vez como nación recibieron el consejo y la advertencia pertinente, pero no hicieron caso y sufrieron las consecuencias. (w88 1/9 pág. 26)

Respuesta 2:

El pecado no trae gozo, Dios es justo al castigar a los pecadores, y los responsables llevan culpa si no condenan el mal. Debemos esperar pacientemente en Jehová, confiando en que si hay arrepentimiento genuino habrá misericordia divina, mientras que podemos acarrearnos destrucción si somos pecadores voluntariosos. Este libro inspirado también nos convence de que sólo Jehová da verdadera esperanza en medio del dolor. (w88 1/9 pág. 27)

¿Qué otras perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica de esta semana?

Respuesta 1:

¡Mire! La pecaminosa Jerusalén, que antes era populosa capital de Judá, está solitaria. Por su devastación, Judá misma es como una princesa viuda que llora. Sus “amadores”, como Egipto, no la salvaron de la conquista por los babilonios en 607 a.E.C. La gente ya no afluye a Sión para las fiestas. Los hijos de Sión son cautivos, y los enemigos se ríen del desplome de ella. Extranjeros inmundos han contaminado el templo, y su pueblo ha tenido que dar objetos valiosos por alimento. (Lamentaciones 1:1-11.) ¡Todo esto debido al pecado, definitivamente el pecado no trae gozo. (w88 1/9 pág. 26)

Respuesta 2:

Debido al pecado de Judá, se ha considerado a los “preciosos hijos de Sión” como vasijas rotas sin valor. Durante el sitio, a los que murieron por la espada les fue mejor que a los que murieron lentamente de hambre. Sí, Dios había “derramado su ardiente cólera”. Los profetas y sacerdotes contaminados vagaban ciegamente, y se había capturado al rey Sedequías, “el ungido de Jehová”. Ahora Dios dirigiría su atención al pecaminoso Edom (Lamentaciones 4:1-22.) Si pecamos voluntariosamente, podemos acarrearnos destrucción. (w88 1/9 pág. 26)

Respuesta 3:

Jeremías suplicó: “Acuérdate, oh Jehová, de lo que nos ha sucedido”. ‘Extranjeros ocupan nuestras casas. Llevamos las consecuencias del error de nuestros antepasados, y simples muchachos cargan leña en trabajos forzados.’ Sin embargo, Jeremías espera misericordia, pues ora: “Tráenos de vuelta, oh Jehová, a ti mismo, y prontamente volveremos”. (5:1-22.) Solo Jehová da verdadera esperanza en medio del dolor. (w88 1/9 pág. 26)